Cómo elegir una oposición antes de empezar a estudiar
Antes de preguntarte cómo estudiar una oposición, deberías dedicar un tiempo a decidir cuál vas a preparar. Parece evidente, pero es una decisión que muchas personas toman porque un amigo está preparándola, porque les han dicho que tiene pocas materias o porque es la que les han recomendado en una academia.
Y estamos hablando de algo a lo que vas a dedicar una parte importante de tu vida.
En Sobre oposiciones dedico bastante espacio a esta cuestión porque estar bien orientado desde el principio puede ahorrarte muchos problemas después. No todas las oposiciones encajan igual con lo que quieres ni con los medios de los que dispones.
Primero, qué trabajo quieres hacer
Hay personas que tienen una vocación muy clara. Quieren ser docentes, policías, bomberos o dedicarse a una profesión concreta. Otras buscan principalmente estabilidad, unas condiciones laborales que les permitan vivir con tranquilidad y tiempo para estar con los suyos.
Yo me encontraba entre estas últimas. Y creo que son razones perfectamente válidas, siempre que exista también interés por desempeñar bien un trabajo al servicio de los demás.
Pero conviene saber qué vas a hacer después de aprobar. Habla con personas que ya estén dentro. Pregunta por las funciones, los destinos, los horarios y las posibilidades de conciliación. La oposición se termina; después viene el trabajo que has elegido.
Cuánto tiempo y dinero puedes dedicar
Esto hay que mirarlo con sinceridad. ¿Vas a estudiar a tiempo completo? ¿Necesitas trabajar? ¿Tienes personas a tu cargo? ¿Cómo vas a pagar la preparación y tus gastos mientras estudias?
No basta con calcular cuánto cuesta el temario. También tienes que poder mantenerte durante el proceso, incluyendo la posibilidad de no aprobar en la primera convocatoria.
En mi caso, trabajaba los veranos para costearme la preparación y el último año, cuando aprobé, estaba trabajando. Tenía un techo donde dormir, pero el resto iba de mi mano. Si no hubiera contado con ese techo, seguramente habría concentrado mis esfuerzos en Agentes en lugar de plantearme también Técnicos.
Eso no habría dicho nada malo de mi capacidad. Habría sido una decisión teniendo en cuenta mi situación.
No te fijes únicamente en el número de temas
Una oposición con menos temas no tiene por qué ser más fácil de aprobar. Hay que mirar cómo son los ejercicios, cuántas plazas se convocan y cuánta gente se presenta. También la regularidad con la que se convocan.
Y ojo con algo que explico en el libro: comprueba si el proceso incluye una fase de concurso. Si se valoran méritos, necesitas saber cuáles son, cuánto puntúan y cuáles tienes tú. No puedes descubrirlo después de preparar los exámenes.
Lee la convocatoria y mira exámenes anteriores. Un test, un supuesto práctico y una exposición oral exigen preparaciones distintas. No te quedes con lo que pone en un anuncio.
La relación entre plazas y aspirantes puede orientarte, pero no te dice cuánto tardarás tú en aprobar ni sustituye el análisis del resto de factores.
Decide con tus circunstancias delante
Antes de apuntarte, compara dos o tres opciones realistas teniendo en cuenta qué trabajo harías, qué requisitos debes cumplir, cómo son los exámenes y qué preparación puedes mantener con tu tiempo y tus recursos.
Después pide orientación sobre esas opciones. Así podrás hacer preguntas concretas y valorar las respuestas.
También puedes rectificar si descubres que has elegido mal o cambian tus circunstancias. Lo explico en Sobre oposiciones: tenemos derecho a equivocarnos y a corregir el rumbo. Lo importante es no pasar años sin revisar una decisión que ya no es viable con nuestra vida.
Se trata de elegir un camino que quieras recorrer y que puedas preparar seriamente. Después vendrán el estudio, los repasos y la constancia de los pocos a pocos.
Ánimo con el estudio y gracias por leerme.
© Emilio Cabrera. Todos los derechos reservados.
