Fantasía épica

Saga de fantasía épica.

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Una saga que ha crecido conmigo.

Con solo nueve años, durante la separación de mis padres, escribí un cuento. Seguramente fue mi forma de abstraerme de lo que vivía en casa. Leía y escribía sin parar. Aquel cuento se convirtió, unos años después, en un libro. Y ese libro, poco a poco, acabaría convirtiéndose primero en una trilogía y, con el paso de los años, en algo mucho más grande. Siempre guardado en un cajón, moviéndose conmigo de Las Palmas de Gran Canaria a Madrid, de Madrid a Barcelona y de Barcelona a Valencia.

Fui añadiendo historia, contexto y mitología. El mundo creció conmigo. Aparecieron nuevas edades, reinos, rutas comerciales, guerras, aventuras y personajes con voz e identidad propias. Algunos llegaron a tener tanta fuerza que podrían protagonizar su propio libro dentro de la saga.

Durante la carrera dediqué muchas horas a ordenar las historias, profundizar en los personajes y afinar sus arcos. Lo que comenzó con un niño de nueve años escribiendo en Las Palmas de Gran Canaria fue transformándose, poco a poco, en un proyecto inmenso y lleno de matices. Tan inmenso que a veces me asusta y, de verdad, me merece mucho respeto.

Todavía recuerdo aquellos primeros mapas dibujados cuando apenas era un niño. Escribir, imprimir, revisar y volver a escribir. Podía pasarme días enteros así, perdido en aquel mundo que solo existía en mi imaginación y entre montones de páginas.

Más adelante decidí preparar unas oposiciones buscando, entre otras cosas, el tiempo necesario para seguir escribiendo. Aquella experiencia la conté en El camino del opositor, que terminó convirtiéndose en uno de los libros para opositores más leídos.

Ahora, después de tantos años, puedo decir que por fin estoy dando forma definitiva a aquellas historias. Lo que comenzó siendo un cuento, después se convirtió en una trilogía y hoy ha crecido hasta transformarse en una gran saga de fantasía épica.

Una saga que ha crecido conmigo, literalmente, en profundidad, en mitología, en filosofía y en mundo. Sus personajes también. Ahora se cuentan por cientos.

Cada vez queda menos para poder compartirla con vosotros. Y, de alguna manera, también para que aquel niño de nueve años vea cumplido su sueño.

Gracias por acompañarme en esta aventura.