¿Cuánto tiempo se tarda en aprobar una oposición?
Cuando fui a informarme sobre las oposiciones de Técnico de Hacienda, una de las primeras preguntas que hice fue cuánto tiempo se tardaba en aprobar. En aquella academia me dijeron que un año. Después me encontré con que, siguiendo su ritmo, en ese tiempo ni siquiera habría terminado de dar una vuelta al temario.
Lo cuento porque entiendo perfectamente a quien empieza y necesita saber cuánto va a durar esto. Antes de tomar una decisión así quieres hacerte una idea de lo que tienes por delante. Necesitas saber si puedes permitirírtelo, cómo vas a organizar tu vida y durante cuánto tiempo podrás mantener ese esfuerzo.
Pero también porque hay que tener cuidado con las respuestas demasiado fáciles.
Yo tardé varios años. Suspendí distintas convocatorias y acabé aprobando Agentes de la Hacienda Pública y Técnico de Hacienda. Ese fue mi recorrido. No significa que tú tengas que tardar lo mismo, ni que quien lo consiga antes haya trabajado necesariamente más, ni que quien necesite más tiempo lo esté haciendo todo mal.
Sobre esta pregunta hablé en el vídeo que acompaña esta entrada y también en Sobre oposiciones. Creo que merece la pena detenerse en ella antes de empezar, pero también cuando llevas un tiempo y comienzas a preguntarte si estás tardando demasiado.
Lo primero es saber de qué oposición estamos hablando
A veces hablamos de «aprobar una oposición» como si estuviéramos hablando de una misma cosa. Y no.
Hay que mirar la extensión del temario, la dificultad de la materia y, sobre todo, las pruebas que tendrás que superar. No se prepara igual un examen tipo test que unos supuestos prácticos, un desarrollo escrito o una exposición oral. Tampoco basta con contar temas: algunos necesitan bastante más trabajo que otros.
Además, importa la convocatoria. Las plazas, las pruebas y, cuando exista, la fase de concurso. Puedes estar pensando solamente en superar los exámenes y encontrarte con que para conseguir plaza también necesitas unos méritos que todavía no tienes.
Por eso insisto tanto en elegir con conocimiento. No te quedes únicamente con que una oposición tiene menos temas o con que alguien te ha dicho que «esa se saca rápido». Mira el proceso completo y pregúntate si encaja con tus circunstancias.
Dos personas pueden llevar un año opositando y haber podido estudiar de forma muy distinta
Una persona puede dedicar la jornada al estudio. Otra llega de trabajar por la tarde. Otra tiene hijos, familiares a su cargo o una situación en casa que le dificulta mantener el horario.
Ambas llevan un año preparando, pero no han dispuesto del mismo tiempo.
En mi caso hubo épocas en las que estudiaba a tiempo completo y otras en las que trabajaba, especialmente durante los veranos. Mi horario cambiaba porque mi vida también cambiaba. No podía exigirme la misma cantidad de estudio en ambas situaciones.
Eso no significa que estudiar mientras trabajas sea imposible. Significa que tienes que tenerlo en cuenta al elegir la oposición y al calcular el tiempo que podrás dedicarle.
También importa cómo utilizas esas horas. Puedes pasar una tarde entera delante de un tema y avanzar poco. O aprovechar bastante mejor una sesión más corta porque sabes qué tienes que trabajar y compruebas después si eres capaz de resolver las preguntas.
Cuando compares tu preparación con la de otro opositor, ten en cuenta todo esto. Desde fuera solamente vemos una parte.
Una cosa es querer aprobar pronto y otra organizar tu vida contando con que vas a hacerlo
Todos queremos aprobar cuanto antes. Yo también quería.
El problema aparece cuando conviertes ese deseo en una certeza y tomas decisiones contando con que dentro de un año ya tendrás plaza. Si después no sucede, al suspenso se suma la sensación de que todo lo que habías organizado se viene abajo.
En Sobre oposiciones recomiendo pensar en un horizonte temporal. Ponerlo por escrito. Preguntarte cuánto tiempo estás dispuesto a dedicar y durante cuánto tiempo puedes mantenerlo con tus circunstancias personales y económicas.
¿Puedes sostener la preparación sin trabajar? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Necesitarás compaginarla con un empleo? ¿Qué pasaría si no consiguieras plaza en la primera convocatoria a la que te presentes?
Son preguntas incómodas, pero creo que es mejor hacérselas antes. Te permiten elegir y organizarte con más conocimiento.
Por eso hablo de las líneas rojas
Mis líneas rojas estaban alrededor de los cuatro años. También he contado que, llegado ese momento, probablemente me habría dado algo más de tiempo, pero trabajando (ya lo hacía los veranos pero hubiera buscado algo a tiempo parcial, de hecho, recibí la noticia del aprobado estando trabajando).
Ese límite no era una fecha en la que pudiera asegurarme que iba a aprobar. Era una referencia para revisar mi situación y decidir cómo continuar.
Creo que esto es importante porque podemos caer en dos errores. Dejarlo ante el primer revés, sin habernos dado una oportunidad suficiente, o seguir año tras año sin revisar nada, simplemente porque ya llevamos mucho tiempo invertido.
No te recomendaría ninguna de las dos cosas.
Si llega el momento que te habías marcado, tendrás que mirar cómo estás. Qué nivel has alcanzado, qué resultados estás obteniendo, qué ejercicios siguen costándote y si puedes preparar mejor la siguiente convocatoria. También tendrás que mirar tu vida fuera del temario.
A veces la decisión será continuar. Otras, cambiar de preparación, compaginar el estudio con un trabajo o valorar otra oposición. No puedo decidir eso por ti. Sí puedo decirte que merece la pena hacerlo con calma y con información, no solamente desde el disgusto de un mal resultado.
¿Y cómo sabes si el tiempo está sirviendo?
Mira lo que eres capaz de hacer.
Si entiendes materias que antes no comprendías, resuelves ejercicios que antes no sabías abordar y tus resultados van mejorando, tienes avances concretos sobre los que valorar tu preparación.
Si llevas tiempo atascado en el mismo ejercicio, habrá que revisar cómo lo estás trabajando. No basta con esperar que otra convocatoria dé un resultado distinto haciendo exactamente lo mismo.
La paciencia es necesaria, pero también lo es corregir lo que no está funcionando.
No puedo decirte en qué convocatoria vas a aprobar. Lo que sí te recomiendo es que no midas tu valor por haber tardado más o menos que otra persona. Estudia con seriedad, comprueba tus avances y revisa tus decisiones cuando sea necesario.
Yo no aprobé a la primera, y cuando lo hice, estuve entre los primeros de mi promoción. Y hoy, cuando miro aquellos años, no los juzgo por no haberlo conseguido antes. Fueron parte del camino que me permitió llegar hasta aquí.
Si quieres profundizar en estas cuestiones, en Sobre oposiciones explico cómo elegir y organizar la preparación. En El camino del opositor cuento también cómo viví yo ese proceso, con sus dudas y sus dificultades.
Espero que te ayuden a tomar tus propias decisiones con más claridad.
Gracias por leerme.
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