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El camino del opositor · Planificación y constancia

Los pocos a pocos en las oposiciones

Cómo organizarte cuando sientes que no llegas a todo

Estos días un alumno me ha escrito preguntándome cómo organizarse. Está pasando por momentos de ansiedad y estrés, y creo que merece la pena hablar sobre ello porque, si estás opositando, posiblemente hayas sentido alguna vez ese agobio al ver todo lo que tienes por delante. Miras el temario, lo que deberías llevar esta semana, los repasos que tienes pendientes, y te preguntas cómo vas a conseguir aprendértelo todo. Además, puede que trabajes, que tengas hijos o que tus circunstancias no te permitan dedicar al estudio el tiempo que te gustaría.

Sobre esto hablé bastante en Sobre oposiciones. Porque una cosa es hacer una planificación y otra entender cómo llevarla a tu vida, con las circunstancias que tienes, sin exigirte cada día como si ya tuvieras que estar preparado para el examen.

Las oposiciones son una cuestión de pocos a pocos. De ir día a día, semana a semana, trabajando con constancia. Uno tiene que hacer lo que puede hacer con las circunstancias que tiene, y hacerlo lo mejor posible.

Eso exige esfuerzo. También exige paciencia.

No puedes aprenderte hoy todo

Cuando comenzamos, o cuando entramos en una materia que nos cuesta especialmente, podemos tener la sensación de que no vamos a ser capaces. Lo que a otra persona parece llevarle una mañana a nosotros nos ocupa varios días. Terminamos un tema, volvemos al anterior y descubrimos que no recordamos buena parte de lo que habíamos estudiado. Yo también tuve momentos en los que me parecía imposible. En El camino del opositor y en Sobre oposiciones contaba que a mí, que era de ir muy rápido, las oposiciones me enseñaron el significado de la paciencia.

Porque necesitas tiempo para entender, para memorizar y para volver sobre lo que has estudiado. Por eso insisto tanto en los repasos y en hacer ejercicios. Lo que hoy no sabes resolver puede salirte después de haber trabajado otra vez esa parte del temario y de haber entendido dónde te estabas equivocando.

El problema aparece cuando miras todo lo que te falta y pretendes resolverlo desde el punto en el que estás ahora. Evidentemente, si acabas de empezar, no estás preparado para enfrentarte a toda la oposición. Precisamente para eso estás estudiando.

Hoy tienes que saber qué parte te toca, es decir, qué parte te corresponde trabajar y dedicarte a ella. El conjunto se va construyendo con ese trabajo.

La planificación tiene que partir de tu realidad

No tiene sentido organizar tu semana como si dispusieras de todo el día cuando sales de trabajar por la tarde. Tampoco compararte sin más con alguien que lleva dos años preparando o que tiene unas circunstancias completamente distintas.

Esto lo repito mucho: no hay dos opositores iguales.

Necesitas un horario que puedas mantener y unos objetivos que te exijan, pero que sean posibles. Si cada semana te propones una cantidad de trabajo que no puedes asumir, terminarás viendo solamente lo que has dejado pendiente, aunque hayas estudiado y avanzado.

Por eso recomiendo concretar. En lugar de apuntar «estudiar», indica qué parte vas a estudiar, qué ejercicios vas a hacer y qué materia anterior necesitas repasar. Así, cuando te sientes, sabrás por dónde empezar.

Deja también algún espacio para lo que te cueste más. En el libro hablo de esos temas piedra o ladrillo a los que hay que volver con más insistencia. Que uno de ellos te lleve más tiempo no significa que toda la planificación haya fracasado. Significa que necesitas tenerlo en cuenta.

Y, si preparas con alguien, cuéntaselo.

Qué hacer cuando no cumples lo que habías previsto

Imaginemos que habías previsto trabajar tres temas y al terminar la semana has trabajado dos. Antes de concluir que vas mal, mira qué ha ocurrido. Puede que calcularas mal el tiempo. Puede que uno de esos temas fuera mucho más difícil de lo que pensabas. Puede que hayas tenido un problema familiar o una semana especialmente complicada en el trabajo. También puede que hayas perdido tiempo que sí tenías disponible. Conviene distinguirlo, porque la respuesta no será la misma.

Si has perdido tiempo, tendrás que corregir aquello que te está distrayendo. Si el objetivo no era realista, habrá que ajustarlo. Y si ha ocurrido algo que no podías evitar, tendrás que reorganizarte a partir de ahí.

Lo que yo no haría es añadir automáticamente todo lo pendiente a la semana siguiente sin revisar si cabe. Si no pudiste con tres temas, difícilmente vas a resolverlo poniéndote cinco y manteniendo las mismas circunstancias.

Mira qué es prioritario, conserva los repasos necesarios y distribuye el trabajo pendiente con criterio. No te estoy diciendo que dé igual cumplir o no cumplir. Te estoy diciendo que, cuando algo no se cumple, hay que entender por qué y tomar una decisión que te permita continuar.

La constancia se nota con el paso de las semanas

En Sobre oposiciones pongo un ejemplo sobre los atracones de estudio. Estudiar muchísimas horas un día y acabar agotado, para después rendir muy poco durante los siguientes, no es la forma en la que yo plantearía una preparación.

Prefiero un horario que puedas cumplir de forma sostenida, según tus circunstancias, con sus espacios de recuperación.

La constancia consiste en volver al trabajo previsto, también cuando no tienes la motivación del primer día. Pero incluye descansar y reconocer cuándo necesitas ajustar el ritmo. No te sirve de mucho hacer una semana extraordinaria si después no puedes sostener la preparación.

Con ese trabajo vas llenando tu mochila de conocimiento. Aprendes una parte, la repasas, la utilizas en un supuesto y corriges un error que antes repetías. Quizá de un día para otro apenas notes la diferencia, pero compara lo que eres capaz de hacer ahora con lo que podías hacer hace unos meses.

También tienes que aprender a valorar ese avance. Mientras estás opositando no vas a recibir una plaza cada viernes como reconocimiento a lo que has trabajado.

Y quiero hacer una precisión: si la ansiedad es intensa, persiste o está afectando a tu sueño y a tu vida cotidiana, dedícate más tiempo para cuidarte o busca ayuda. De verdad.

Prepararte para cuando llegue la oportunidad

Creo de verdad que, cuando has elegido una oposición adecuada para ti y trabajas con una buena orientación, puedes llegar mucho más lejos de lo que ahora imaginas.

Pero esa elección importa. Importan las plazas, las convocatorias, las pruebas que vas a tener que superar y el tiempo que puedes dedicar. Para lograr la plaza se necesita que la preparación coincida con la oportunidad. Y, en ocasiones, esa oportunidad tarda más de lo que querríamos.

Por eso no puedo decirte en qué convocatoria vas a aprobar. Lo que sí puedo recomendarte es que trabajes para llegar con un nivel que te permita competir por esa plaza, comprobando tus avances con ejercicios y exámenes, y revisando tu preparación cuando sea necesario.

Si hoy estás agobiad@, vuelve a mirar tu semana. Decide qué puedes trabajar realmente, qué necesitas repasar y qué ayuda te vendría bien. Empieza por ahí.

Uno tiene que hacer lo que puede hacer con las circunstancias que tiene. Con compromiso, pero sin despreciar lo que está consiguiendo porque todavía quede camino.

Los pocos a pocos cuentan. Ese tema que hoy entiendes mejor también cuenta. Sigue trabajando para que, cuando tengas delante el examen, puedas demostrar todo lo que has ido aprendiendo.

Gracias por leerme.