No necesitas sentirte preparado para actuar.
Antes de un examen importante es habitual esperar a que aparezca una sensación de seguridad que quizá nunca llegue.
Pensamos que, si hemos estudiado lo suficiente, deberíamos sentirnos tranquilos. Cuando esa tranquilidad no aparece, interpretamos el miedo como una señal de que todavía no estamos preparados.
Sin embargo, sentir miedo no demuestra que nos falte preparación. Muchas veces demuestra simplemente que aquello que vamos a hacer nos importa.
Durante una oposición puedes haber estudiado durante meses, haber repasado el temario y haber hecho numerosos simulacros. Aun así, la víspera del examen pueden aparecer las dudas.
Podemos pensar que quizá nos quedemos en blanco, que pregunten precisamente lo que llevamos peor o que todo el esfuerzo realizado no sea suficiente.
El problema comienza cuando creemos que necesitamos eliminar esos pensamientos antes de actuar.
La filosofía práctica ofrece otra posibilidad. No siempre podemos decidir qué vamos a sentir, pero sí podemos decidir qué hacemos mientras lo sentimos.
La valentía no consiste en llegar al examen sin miedo. Consiste en presentarse a pesar del miedo, sentarse, leer las preguntas y comenzar por la primera respuesta.
Esto también puede entrenarse.
Cuando aparezca el pensamiento «no estoy preparado», podemos sustituir la discusión interminable con nosotros mismos por una pregunta más útil.
¿Qué puedo hacer ahora?
Quizá podamos repasar un tema concreto, preparar el material del día siguiente, descansar o aceptar que ha llegado el momento de dejar de estudiar.
No necesitamos alcanzar una seguridad absoluta. Necesitamos reconocer cuál es la siguiente acción que depende de nosotros y llevarla a cabo.
Muchas veces esperamos sentirnos preparados para empezar. La experiencia demuestra que, en ocasiones, es precisamente al empezar cuando descubrimos que estábamos más preparados de lo que pensábamos.

Filosofía antigua como forma de vida
Ejercicios y actitudes de la filosofía antigua para afrontar la incertidumbre, gobernarnos y actuar con mayor serenidad.
© Emilio Cabrera. Todos los derechos reservados.