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El camino del opositor · Organización y estudio

Opositar mientras trabajas: cómo organizarte sin exigirte imposibles

Si estás trabajando y preparando una oposición, hay una cuestión que tienes que asumir desde el principio: tu planificación tiene que hacerse con el tiempo del que dispones, no con el que te gustaría tener.

Parece evidente, pero muchas veces nos organizamos como si después de la jornada de trabajo empezara otro día completo. Llegas a casa, tienes cosas que atender y pretendes estudiar lo mismo que quien lleva desde por la mañana en la biblioteca.

Después no lo cumples y piensas que te falta voluntad. No, voluntad tienes y para rato si has decidido opositar; lo que hace falta es gestión del tiempo. En tu caso veo dos cosas clave: 1. Comprometerte con tu horario. 2. No marcarte jornadas que no caben en tu vida porque te llevarían a frustrarte y, por lo tanto, a dejarlo. Hay que distinguirlo, porque la solución no es la misma.

Sobre esto hablo en el siguiente vídeo y también en Sobre oposiciones.

Ver el vídeo: Preparar unas oposiciones mientras se trabaja

La primera decisión es qué oposición puedes preparar en tus circunstancias

Trabajar es un factor importante a la hora de elegir oposición. Hay que valorar la extensión del temario, los ejercicios y el tiempo que vas a poder dedicarles de forma continuada.

No es lo mismo tener una jornada fija que trabajar por turnos. Tampoco es lo mismo empezar desde cero que llevar ya una parte del temario estudiada.

Por eso, antes de preguntar cuánto tardarás en aprobar, conviene que te preguntes cómo vas a sostener la preparación (ahorros, paro...).

En el libro de Sobre oposiciones, que está incluido en Kindle Unlimited, cuento situaciones distintas de alumnos que he preparado. Una alumna pasó de Técnicos a Agentes porque necesitaba trabajar y decidió priorizar otra forma de acceder a la plaza. También he tenido el caso contrario: una alumna que pasó de Agentes a Técnicos al dejar de trabajar.

No se trata de que una decisión sea buena para todo el mundo. Se trata de elegir conociendo tus circunstancias y las exigencias de la oposición.

Puedes plantearte acceder primero a un cuerpo y valorar más adelante la promoción interna. O mantener tu objetivo inicial si dispones de tiempo y medios para sostenerlo. Esa decisión merece una reflexión seria, porque vas a dedicarle una parte importante de tu vida.

Pon por escrito el tiempo que realmente tienes

Antes de repartir temas, escribe tu horario de trabajo y los compromisos que no puedes desplazar. Incluye los desplazamientos y las responsabilidades que tengas en casa.

Después mira qué periodos de estudio puedes mantener de forma habitual.

En Sobre oposiciones recojo el horario que utilizaba cuando trabajaba de 9:00 a 17:30. Repartía el estudio en estos tramos:

  • De 7:00 a 8:30.
  • De 18:15 a 19:30.
  • De 19:45 a 21:00.

Esos tres tramos sumaban cuatro horas. No te lo pongo para que copies el horario, porque puede que no encaje en absoluto con tu trabajo o con tu familia. Te lo pongo para que veas que había un reparto concreto del tiempo.

Si trabajas por turnos, tendrás que hacer ese reparto según tu semana. Si hay días en los que dispones de menos tiempo, también tendrán que estar previstos.

Lo importante es que puedas señalar cuándo vas a estudiar y qué vas a hacer durante ese tiempo. Dejarlo en «estudiaré cuando termine con todo» facilita que el estudio se quede siempre para el final.

A cada sesión hay que asignarle un trabajo

Tener dos horas libres no te dice todavía cómo vas a utilizarlas.

Antes de sentarte, conviene que sepas si vas a estudiar un apartado nuevo, repasar una materia o resolver unas preguntas. Y que la tarea tenga una extensión razonable para ese tiempo.

Si tienes que interrumpir la sesión, deja anotado dónde te has quedado y qué tienes pendiente. Así, cuando vuelvas, no tendrás que reconstruir lo que estabas haciendo.

También necesitas comprobar cuánto tardas realmente. Un apartado que parecía sencillo puede exigirte más trabajo. Otro puede salirte mejor de lo previsto porque ya conocías parte del contenido.

Con esa información podrás ajustar la siguiente semana. Si cada día necesitas el doble del tiempo que habías reservado, el problema no se arregla volviendo a escribir el mismo plan.

No sacrifiques todos los repasos para seguir avanzando

Cuando tienes poco tiempo, puede darte la sensación de que repasar te retrasa. Tienes temas nuevos esperando y cuesta dedicar una sesión a algo que ya habías estudiado.

Pero si vas dejando atrás materias que después no puedes recuperar, tendrás que volver a trabajar muchas de ellas casi desde el principio.

En tu planificación tiene que haber tiempo para avanzar y para comprobar qué recuerdas de lo anterior. La proporción dependerá de tu nivel y del momento de la preparación.

Puedes volver a unas preguntas falladas, explicar un apartado sin consultar el temario o hacer un control que mezcle materias trabajadas. Lo importante es que el repaso te permita detectar qué conservas y qué necesitas estudiar otra vez.

No basta con reconocer la respuesta cuando la tienes delante.

Cumplir un horario también te permite dejar de estudiar

Esto me parece importante. Si trabajas y opositas, corres el riesgo de sentir que cualquier momento en el que no estás estudiando es tiempo perdido.

Acabas descansando con culpa y estudiando cansado. Y, como no tienes una jornada definida, nunca sabes cuándo has terminado.

En el libro insisto en que hay que compaginar la preparación con seguir viviendo. Tener un horario ayuda a proteger el estudio, pero también a reservar espacio para las demás cosas.

Habrá renuncias y semanas difíciles. Conviene que puedas distinguirlas de una organización en la que todo depende de improvisar y apretar un poco más.

Empieza por una semana concreta. Escribe qué tiempo tienes, qué vas a estudiar y qué vas a repasar. Al terminarla, revisa lo que has podido cumplir y lo que necesitas ajustar.

Opositar trabajando requiere paciencia, porque puede llevarte más tiempo madurar los temas. También exige aprovechar bien las horas que sí tienes. Compararte constantemente con quien estudia a tiempo completo no te va a organizar la próxima sesión.

Haz tu planificación con tus circunstancias y tómala en serio. Desde ahí es desde donde puedes empezar a avanzar.

Ánimo con el estudio y gracias por leerme.