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El camino del opositor · Método de estudio

¿Cuántas vueltas al temario hacen falta para aprobar una oposición?

Las vueltas sirven para avanzar, pero el número por sí solo dice poco. Lo importante es qué eres capaz de recuperar, relacionar y aplicar en cada una.

El número de vueltas orienta, pero no mide tu preparación

Una de las preguntas que más se repite entre quienes empiezan Agentes o Técnico de Hacienda es cuántas vueltas deben dar al temario antes del examen. La duda tiene sentido. Cuando una primera vuelta ocupa meses y al llegar al final apenas recordamos los temas iniciales, cuesta creer que algún día podamos dominar el programa completo.

Mi experiencia es que contar vueltas puede ayudar a ordenar el calendario. De hecho, en mi planificador tenéis un sistema para controlarlas, pero obsesionarnos con ello también puede llevarnos a una conclusión equivocada. Dos opositores que afirman haber dado tres vueltas quizá hayan realizado trabajos muy distintos. Uno puede haber leído y subrayado tres veces. Otro habrá estudiado, hecho test, contestado preguntas sin mirar, resuelto supuestos y corregido sus fallos. Ambos anotarán el mismo número. Su preparación será muy diferente.

La pregunta útil es otra. ¿Qué puedes hacer al terminar cada vuelta que antes no podías hacer? Porque, si de verdad ha sido útil, cada vuelta debe llevarte menos tiempo.

Qué debería aportarte cada vuelta

La primera vuelta sirve para construir una visión completa del temario. Hay materias que al principio parecen aisladas y empiezan a encajar cuando avanzamos. En Derecho Tributario, por ejemplo, se entiende mejor la parte de recaudación cuando se conocen la obligación tributaria, la liquidación, los plazos y las formas de extinción.

Durante esta primera fase, pretender dejar cada tema cerrado para siempre suele paralizar el avance. La segunda vuelta debería ser más rápida. Ya conoces el recorrido y detectas mejor lo principal. Es el momento de afianzar plazos, competencias, diferencias entre procedimientos, esquemas de liquidación y artículos que aparecen con frecuencia en los exámenes. Ojo, esto es si vas solamente por sistema de vueltas, porque si has leído Sobre oposiciones ya sabrás que lo que recomiendo es un sistema mixto de vuelta por bloque y arrastre por bloques en fase de repaso.

Una vuelta solo cuenta si obliga a recuperar lo estudiado

Leer de nuevo produce una sensación agradable. Todo resulta familiar y parece que lo sabemos. El problema aparece al cerrar el manual.

Para comprobar el dominio de un tema puedes hacer algo muy sencillo. Antes de abrirlo, escribe durante cinco minutos todo lo que recuerdes, de forma esquemática. Después compáralo con el índice y marca lo que faltaba. Este esfuerzo de recuperación tiene respaldo en la investigación sobre aprendizaje; vamos, que no te estoy hablando de ninguna tontería: está científicamente demostrado. Los trabajos de Roediger y Karpicke mostraron que intentar recordar activamente mejora la retención a largo plazo frente a limitarse a releer. La revisión de Cepeda y otros autores, construida sobre centenares de experimentos, confirmó la utilidad de distribuir los repasos en el tiempo.

Aplicado a una oposición, esto significa que un repaso corto con preguntas puede ser más valioso que otra lectura completa hecha en automático. Esto lo hago en los exámenes recapitulativos con mis alumnos y seguramente por ello tengo un índice tan alto de aprobados.

Cómo organizar los repasos mientras sigues avanzando

Esperar a terminar todo el programa para volver al Tema 1 deja demasiado tiempo entre contactos con otros temas. Es preferible mantener una parte de la semana destinada a contenidos anteriores.

No hace falta utilizar un sistema complicado. Una hoja con la fecha del último repaso, el resultado del control y los fallos principales es la clave.

Señales de que una vuelta ha servido

Al terminar una vuelta deberías apreciar avances concretos.

  1. Localizas con rapidez la norma aplicable.
  2. Distingues procedimientos que antes confundías.
  3. Explicas una materia o un tema siguiendo un orden reconocible, lo que demuestra que lo tienes estructurado mentalmente.
  4. Resuelves más preguntas sin consultar el material.
  5. Tus fallos se concentran en detalles más precisos.
  6. Tardas menos en volver a dominar un contenido ya trabajado.

También habrá olvidos. Forman parte del proceso. El objetivo del repaso consiste en reconstruir cada vez con mayor rapidez y conservar más conexiones, no lo olvides. Si lo consigues, ese es el camino.

El error de esperar a sentirse preparado

Muchos opositores retrasan los test, los supuestos o la escritura porque creen que todavía les falta otra vuelta. Ese momento de seguridad total rara vez llega. La práctica revela los huecos que el estudio pasivo mantiene escondidos.

En AHP conviene comenzar pronto con cuestiones y supuestos. En THAC hay que introducir desde el inicio la escritura del tema y las preguntas cortas, aunque al principio se consulte la norma y el resultado sea incompleto. He aquí donde falla la mayoría de las academias.

El primer simulacro puede salir mal. Precisamente por eso debe hacerse con tiempo. Cada error que aparece meses antes del examen ofrece una oportunidad de corregir el método.

Una referencia práctica

Si necesitas una orientación, piensa en fases y no en una cifra mágica.

La primera fase construye el mapa. La segunda consolida. La tercera mezcla, recupera y aplica. A partir de ahí, las vueltas se vuelven más breves y selectivas. Los temas dominados reciben mantenimiento; los débiles vuelven antes al calendario y se refuerzan.

Hay personas que aprueban con menos vueltas y un trabajo muy activo. Otras necesitan más. Influyen la base previa, las horas disponibles, el tiempo hasta el examen y la calidad del estudio.

Contar vueltas puede ayudarte a saber dónde estás. Para saber si estás preparado, mira tus resultados.